Durante una sesión de trabajo con los obispos de ese país europeo, el máximo representante del Vaticano calificó los ataques a menores como un flagelo doloroso para la comunidad. Ante esta situación, exigió redoblar los protocolos de vigilancia y prevención, reconociendo al mismo tiempo las acciones previas implementadas por la jerarquía local para atender las denuncias.
A pesar de los llamados papales a la revisión institucional, diversas agrupaciones de afectados manifestaron reservas sobre el alcance real de estas reuniones privadas. Representantes de colectivos de víctimas en territorio francés señalaron que persisten dudas respecto a la implementación de cambios profundos y medidas de reparación eficaces por parte de la jerarquía.
El recorrido del jerarca católico en tierras francesas da continuidad a su postura expresada semanas atrás en España, donde solicitó atender las demandas de los afectados. Con estas acciones, la Santa Sede busca mantener la atención sobre un problema que continúa generando tensiones entre los pronunciamientos oficiales y las expectativas de justicia social