La votación, ocurrida el pasado 11 de marzo, concluyó con 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención. Pese a contar con la mayoría simple, el bloque oficialista no logró alcanzar los 334 votos necesarios (mayoría calificada) para realizar modificaciones a la Constitución Política.
El proyecto fue frenado por el bloque opositor y, de manera destacada, por algunos legisladores aliados al oficialismo que se sumaron al rechazo. Según la presidenta, este escenario permitió "dejar claro" ante la ciudadanía qué partidos se oponen a medidas como la reducción del financiamiento público a las fuerzas políticas.
Hacia una vía secundaria: El "Plan B"
Ante la imposibilidad de avanzar por la vía constitucional, la mandataria adelantó que su gobierno ya trabaja en una estrategia alterna. En los próximos días, el Ejecutivo enviará al Congreso un “Plan B” integrado por modificaciones a leyes secundarias.
A diferencia de la reforma constitucional, esta nueva ruta solo requiere de una mayoría simple para su aprobación. Los ejes principales de esta propuesta incluirán:
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Ajustes para reducir privilegios en gobiernos locales.
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Topes salariales para funcionarios electorales.
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Reestructuración administrativa en distintos niveles de gobierno.
La Presidenta reiteró que la batalla por transformar el sistema político-electoral no ha terminado y que el debate se mantendrá firme en la arena legislativa durante las próximas semanas.
