El Presidente francés Emmanuel Macron prometió castigos penales contundentes tras sostener una reunión de emergencia en París, luego de las violentas protestas por el encarecimiento del costo de la vida que derivaron en más de 2,300 detenciones nacionales.
La reacción institucional responde a los saqueos e incendios provocados en las principales metrópolis galas, donde manifestaciones por la crisis económica y el deterioro de los servicios públicos terminaron en severos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
En su mensaje a la nación, el mandatario responsabilizó del vandalismo a grupos extremistas de izquierda y delincuentes oportunistas, asegurando que los autores de destrozos a inmuebles públicos pagarán los daños y rendirán cuentas ante la ley.
El Ejecutivo francés ordenó un despliegue policial reforzado con tolerancia cero para restablecer el orden, en medio de un tenso escenario político donde las organizaciones sociales evalúan el rumbo de las siguientes jornadas de movilización.


